Bolivia inicia noviembre en emergencia por un El Niño que se intensifica

La sequía ya perjudica a 114.048 familias y dejó más de 60.000 hectáreas perdidas. Noviembre está entre los meses de mayor riesgo climático. El Banco Mundial advierte sobre daños productivos y nuevas presiones inflacionarias.

Noviembre comenzó con Bolivia bajo emergencia nacional y con la sequía extendida a 63 municipios de seis departamentos. En el inicio de uno de los meses señalados como críticos para El Niño 2026-2027, el Gobierno reportó 114.048 familias perjudicadas, 60.106 hectáreas perdidas y 75.013 cabezas de ganado perdidas. La situación podría complicarse porque los pronósticos prevén déficit de lluvias en unas regiones y precipitaciones intensas en otras.

El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) proyectó que entre octubre y diciembre será el periodo de mayor intensidad de este episodio, llamado popularmente “Súper Niño” por su fuerza. La Organización Meteorológica Mundial anticipa que alcanzará su máximo hacia fines de 2026 y podría persistir hasta febrero de 2027.

El presidente Rodrigo Paz firmó el sábado 31 de octubre el Decreto Supremo 5759, que declara Situación de Emergencia Nacional ante la sequía y el riesgo de heladas, granizadas, incendios forestales, inundaciones, riadas y desbordes. El mandatario anunció la movilización de recursos y la coordinación con gobernaciones, municipios y cooperación internacional.

El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, explicó que entre el 1 de junio al 29 de octubre el fenómeno climatológico golpeó a 114.048 familias; de ellas 78.217 están afectadas y 35.831 damnificadas, es decir, con pérdidas directas en sus medios de subsistencia. El recuento abarca 1.486 comunidades.

La superficie agropecuaria afectada suma 167.511 hectáreas, de las cuales 60.106 fueron reportadas como perdidas. A ello se añaden 75.013 cabezas de ganado perdidas, según el informe oficial.

“Cuando falta agua, no solamente sufren las personas que necesitan beberla. También sufren los cultivos, los animales y las familias que viven de la agricultura y la ganadería”, explicó Justiniano.

Noviembre, bajo vigilancia
El inicio del mes concentra la atención en dos escenarios contrapuestos. Los pronósticos advierten que el Altiplano, los Valles y el Chaco pueden continuar con lluvias inferiores a lo habitual, mientras que el oriente enfrenta la posibilidad de precipitaciones intensas y desbordes.

El agrometeorólogo Luis Alpire advirtió a EL DEBER que los impactos más fuertes de El Niño podían concentrarse entre octubre y diciembre. “En una parte del país puede faltar agua mientras en otra puede llegar demasiada”, resumió ante ello el ministro Justiniano tras explicar por qué la declaratoria no se limita a atender solo daños registrados.

Alerta económica del Banco Mundial
El Banco Mundial también ubica a El Niño entre los riesgos para la economía latinoamericana. Su informe de octubre, Panorama económico de América Latina y el Caribe, incluye el apartado “El Niño y la vulnerabilidad regional” y un mapa de riesgo de sequías e inundaciones para octubre-diciembre de 2026.

El organismo advierte que la falta de agua puede reducir rendimientos agrícolas y generación hidroeléctrica, mientras que las lluvias extremas pueden dañar cosechas, carreteras y redes eléctricas. Las interrupciones productivas y del transporte podrían elevar los precios de alimentos y energía, con mayor impacto en hogares de bajos ingresos.

Bolivia aparece en el mapa regional, aunque el Banco Mundial no calcula pérdidas económicas específicas para el país ni atribuye las cifras actuales de la sequía exclusivamente a El Niño. El estudio menciona a Ecuador, Paraguay y Argentina entre los países potencialmente más expuestos.

En el caso de Bolivia, la declaratoria fue recomendada por el Conarade el 30 de octubre. Defensa Civil coordinará las acciones con otras instituciones y las Fuerzas Armadas, mientras se identifican comunidades vulnerables, se actualizan planes de contingencia y se buscan mecanismos de financiamiento.

“La emergencia nacional no debe quedarse en un decreto firmado. Tiene que convertirse en prevención, coordinación, recursos y ayuda efectiva”, afirmó Justiniano. Con noviembre en marcha, la respuesta deberá atender las pérdidas acumuladas y anticipar nuevos episodios climáticos.

 

Fuente: El Deber